Pese a que durante la época romana Llíria, entonces Edeta, capital de Edetania, fue un importante enclave, los primeros asentamientos en el cerro de San Miguel se remontan muchos siglos atrás.
Y es que la ubicación de la capital del Camp del Turia es privilegiada. A lo largo de los años, sus vecinos y pobladores han sabido mantener un rico patrimonio histórico.